Cuatro lisas paredes. Oscuro olor s cedro bajando y subiendo, rodeando y encerrando todo ahí. Funcionando como escenografía oscura a la luz de tu ser, dejando descubierto tu cuerpo desnudo al amanecer.
Sí, así te conocí, aún lo recuerdo, tu cuerpo inmóvil entre cuatro paredes. Y entre nosotros, tres pasos de distancia que se desfragmentaban en cada mirada escondida de los dos amantes que somos
Me niego a olvidarte, pues te tengo y desde aquella vez fuiste mía.
Y tú que permaneciste tan tranquila en ese espacio viciado, sin algún sonido y el sol, iluminando y despertando tu cuerpo.
Esa piel lisa, tibia, fina y blanca que se dejó profanar por el mío que es tan triste y frío. Un lugar oscuro y húmedo como rincón, inquieto y deseante. Mi negra sangre recorriendo cada pequeño poro de tu piel, mis dedos tibios sintiendo ese tu cuerpo liviano y dispuesto a mis manos. Tus ojos callados fijos en los míos que te observan, tus labios tersos entre mi piel que te marca.
Tres pasos de distancia reducidos a nada, dos cuerpos indistantes tras cuatro paredes, mis babas negras poseyéndote. Tú no tienes la culpa, tan sólo eres la hoja blanca de este tonto escritor.
LaTITuD UnIvERSo AzUl PaRaLeLo




1 PeCaDo(S):
sin palabras justas para la impresión
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